Entre la alianza y el autocuestionamiento: rupturas, persona del terapeuta y síndrome del impostor
- supchile
- hace 2 días
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Como terapeutas, en múltiples ocasiones se nos ha hablado de la importancia de la alianza terapéutica, su relevancia en el éxito del proceso terapéutico y de la necesidad de repararla cuando se tensiona. Esto es de suma importancia en el trabajo clínico, pero muchas veces invisibilizamos la otra “cara de la moneda”, nuestro sentir ante estos momentos complejos en el vínculo terapéutico, ya sea, a través de la confrontación de un paciente, el término abrupto de un proceso terapéutico o el “ghosting” que nos hace un cliente durante las vacaciones.
¿Qué ocurre internamente en el/la psicoterapeuta cuando la alianza se tensiona? ¿Cómo se vive, desde la persona del terapeuta?
Muchas veces se nos activa el Síndrome del Impostor, el cuál es entendido como un conjunto de vivencias internas caracterizadas por la duda persistente respecto a la propia competencia profesional, el temor a no estar a la altura del rol y la sensación de haber engañado a otros respecto a las propias capacidades, temiendo ser “descubierto como farsante”, sin serlo realmente. Para saber más del Síndrome del Impostor puedes leer este articulo.
Cuando ocurre una ruptura en la alianza terapéutica, esta sensación de sentirse “impostora” puede intensificarse, dando lugar a pensamientos de autoexigencia, sentimientos de fracaso y cuestionamientos profundos al propio quehacer clínico. Estas vivencias pocas veces son verbalizadas por los terapeutas, transitando las emociones que esto conlleva de forma silenciosa, ya sea por vergüenza, sensación de ineficacia o no contar con el apoyo necesario para abordar estas dificultades.

Desde esta perspectiva, resulta fundamental comprender que los impasses y rupturas de la alianza no ocurren necesariamente por ineficacia o dificultades profesionales en el ámbito clínico, sino que al igual que cualquier otra relación interpersonal, los vínculos presentan dificultades a lo largo del tiempo y pueden ser reparados o no, dependiendo de ambos actores, terapeuta y paciente.
En esta misma línea, es importante que como terapeutas nos miremos a nosotras mismas desde la autocompasión, ya que tal como se plantea en el libro La persona del terapeuta (Safran, J. D., & Muran, J. C., 2012), somos el principal instrumento en la terapia y es en esta donde se despliega nuestra historia, límites, vulnerabilidades y recursos emocionales.
¿Qué podemos hacer para trabajar en esto?
En primer lugar, es importante contar con supervisión clínica. La supervisión nos permite como terapeutas, comprender estos impasses terapéuticos desde una lógica relacional, entendiendo que la relación terapéutica no es una relación meramente profesional.
El vínculo con el paciente nos remueve aspectos propios, toca nuestra historia, formas de ver la vida, genera afectos y recuerdos.
En este contexto, estas instancias con otros profesionales nos permiten compartir nuestro sentir, sentirnos comprendidos y expandir nuestra visión de los procesos terapéuticos.
En una segunda instancia, resulta necesario que, como terapeutas, podamos trabajar nuestras propias heridas, las cuales en ocasiones se reactivan en el vínculo terapéutico y pueden favorecer la aparición de “entrampes” relacionales con los pacientes. Esto implica revisar nuestra historia de vida, cuestionar creencias personales y profesionales, y mirar con mayor profundidad aquellos puntos de sensibilidad que se ponen en juego en la clínica. Desde una posición de humildad, estos quiebres en la alianza pueden ser comprendidos, no como fracasos, sino como recordatorios de nuestra condición humana, entendiendo que no siempre será posible cumplir con las expectativas del proceso terapéutico.
En tercer lugar, se vuelve fundamental contar con una red de apoyo profesional y personal, así como recurrir a procesos terapéuticos individuales cuando sea necesario. Del mismo modo, resulta indispensable atender al autocuidado, tanto en el ámbito profesional como personal, reconociendo que el bienestar del terapeuta constituye un pilar esencial para sostener una práctica clínica ética, reflexiva y emocionalmente disponible.
Te invitamos a mirarte con compasión y observar tus dudas sobre la practica clínica.
Ps. Florencia Perez
Red Apóyate de Supervisate.cl
Enero 2026
Fuentes:
La persona del terapeutaSafran, J. D., & Muran, J. C. (2012). La persona del terapeuta: Implicaciones clínicas, técnicas y éticas (Trad. esp.). Bilbao, España: Desclée de Brouwer.
Psicología al DesnudoPsicología al Desnudo. (s. f.). Romper con el síndrome del impostor: ¿Cómo conectar con mis logros? [Episodio de podcast]. En Psicología al Desnudo.
Se Regalan DudasSe Regalan Dudas. (s. f.). Síndrome del impostor: ¿Cómo empezar a creer en mí? [Episodio de podcast]. En Se Regalan Dudas.

























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