Mirando el duelo... o cómo decir nuevamente Hola

Desde la Terapia Narrativa se postula que tenemos una identidad construida socialmente, compuesta por figuras e identidades del pasado, presente y futuro proyectado, por lo tanto, es posible elegir a quien hacer parte de esta identidad, puedo elegir quien quiero que permanezca y quien no. Puedo reintegrar de forma enriquecida a las figuras significativas que yo elija.


Se entiende que las relaciones van en dos sentidos, me impacta y yo impacto al otro, existe una reciprocidad en la relación y es esta influencia mutua la que se busca rescatar en las Conversaciones de Re-membreciía que son las que apuntan a reintegrar a las personas, personajes o situaciones que quiero que permanezcan en mi vida como parte de mi identidad. Tiene que ver con re-cordar para volver a ser parte y conectar con sentir que estoy en un contexto también moldeándolo.


Al mirar las relaciones en esta reciprocidad, siempre va a haber un efecto de cada parte sobre la otra y cuando no hablamos de esto, muchas veces queda invisibilizado dejándonos como espectadores de nuestra vida. El objetivo es crear conversaciones a través de preguntas que vayan haciendo un cambio en esta postura de espectador. Se propone cambiar la idea de “despedirse de quien ya no está” por “decir hola de nuevo” entendiendo que ya se ha perdido mucho al vivir la muerte de un ser querido.


Este tipo de conversaciones invitan a recordar el pasado ya no en forma pasiva si no que a volver a involucrarse voluntariamente con las figuras significativas de la historia personal. Se suelen estructurar en 2 fases: primero apuntan a hacer un recuento de las contribuciones de la figura significativa en la vida de la persona y, desde ahí, ir enriqueciendo la descripción de cómo esta conexión conformó el sentido de quien es para la otra persona y el sentido que tiene en su vida actual. Y luego, apuntan a hacer un recuento de las contribuciones a la vida de la figura significativa y así enriquecer la descripción de cómo esta conexión conformó el sentido de identidad de esta figura y el sentido que tuvo en su vida.

Mirándolo de esta forma, cuando trabajamos con alguien que está en un proceso de duelo, podemos generar conversaciones de este tipo utilizando algunas preguntas como:

  • ¿Cómo crees que esta persona contribuyó a tu vida?

  • ¿Qué crees que apreciaba de ti?

  • ¿Qué piensas que reconocía en ti, que otras personas no se percataban?

  • ¿Qué habrá valorado de ti y que otras personas pasaron por alto?

Las respuestas a estas preguntan suelen apuntar hacia conclusiones positivas respecto al valor de uno mismo. Una vez que esto va ocurriendo, construyendo esta identidad, las preguntas apuntan a la contribución que la persona hizo en la vida de la persona que ya no está presente, la que suele ser un área donde no se ha detenido antes. Son útiles preguntas como:

  • ¿Aceptaste o rechazaste la invitación de esta persona a participar de algo que realmente le importaba (una conversación, una actividad, etc.)?

  • Al acompañarla de esta manera, ¿honraste o despreciaste lo que te estaba ofreciendo, lo que era importante para ella?

  • ¿Cómo te imaginas que debe haber sido para ella sentir que la acompañabas en esto que tanto valoraba?

  • ¿Cómo crees que transformó su vida tu interés en ella?

  • ¿Cómo pudo esto haber reforzado algunos valores que esa persona consideraba importantes?

  • ¿Qué valores piensas que se reforzaron?

  • ¿Te imaginas cómo su sentido de vida pudo haber cambiado por el hecho de conocerte de la forma en que te conoció?

Al ir respondiendo este tipo de preguntas, las personas van encontrándose con información nueva que va enriqueciendo su identidad. Es una forma conciliadora y amorosa de ir integrando a las figuras que ya no están físicamente presentes en nuestras vidas. Para profundizar sobre este tema puedes leer el libro Mapas de la Práctica Narrativa de Michael White.

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