Desmitificando el duelo para que tenga un curso sano

“Yo sabía que él sabía que se moría, y él sabía que yo lo sabía, y también él sabía que yo sabía que él lo sabía. Nunca dijimos una sola palabra”

Una viuda, tras la muerte de su marido.

Decidimos escribir sobre este tema dada la frecuencia en que aun aparecen estos mitos en el inconsciente colectivo de las personas que vemos en la consulta o que nos encontramos en almuerzos familiares o con que compartimos en distintos momentos de nuestras vidas. Y estos mitos son los responsables de las interrupciones en el recorrido saludable de un duelo, creando muros de silencios y aislamiento que perturban y bloquean el proceso.


Es fácil decir a los demás que hay que hablar de los temas doloroso que les afectan, pero cuando nos toca a nosotros, es más difícil ¿verdad? Por lo mismo, muchas veces, nos parece que ayudar es hacer ver que no pasa nada, que el dolor no existe si no hablamos de él. Pero eso no es cierto, el dolor se mantiene ahí detrás de un gran muro de silencio. Una de las principales autoras quien se ha dedicado a estudiar este fenómeno es Elisabeth Kübler-Ross cuyo principal legado señala la importancia de romper los muros del silencio con los que rodeamos los temas de la muerte y el duelo.



Cuando estamos sacudidos por una perdida levantamos esos muros para protegernos de sentir demasiado dolor y el precio que pagamos es el aislamiento, viviendo cada uno el sufrimiento de manera individual, sin la posibilidad de aliviarlo compartiéndolo.


Hablar de la muerte no la precipita, ni tampoco significa morirse. Más bien hablar de la muerte nos prepara para vivir mejor esa experiencia. Las palabras de dolor compartidas abren nuestros corazones y los unen, entonces nuestro duelo duele menos.


Y ¿cómo se crean estos muros de silencios? Gran parte de la responsabilidad se las llevan las falsas creencias o mitos con los que crecemos desde pequeñas y absorbemos sin someter a cuestionamiento.


Los mitos o falsas creencias más comunes son:


a. El tiempo lo cura todo.

¿Se curan solas las heridas? Algunas sí, es cierto. Hay heridas que el propio cuerpo supera con el tiempo y con los procesos naturales de desinfección y cicatrización. El duelo, es una herida emocional que puede tener un curso natural pero también se pueden infectar teniendo dificultad para cicatrizar. Otras también se llenan de pus por dentro, entonces en cualquier momento podría reactivarse la infección que habría que anestesiar, desinfectar, sentarse y tener paciencia. O también se puede encapsular la experiencia y la herida no se cura, al contrario, empeora.

Tu duelo no se cura con el tiempo; sino que depende de lo que tu hagas con ese tiempo.


b. Expresar tu dolor te hace daño a ti mismo.

Lo que puede enloquecer a la persona durante el duelo no es compartir el llanto, sino el sufrimiento callado de tener que contenerlo. El llanto tiene múltiples funciones, desde fisiológicas (liberar tensión, reducir la presión sanguínea, favorecer la relajación muscular, favorecer un efecto sedante y antidepresivo y mejorar el estado anímico), funciones sociales de comunicación (forma no verbal de pedir ayuda física y emocional en momentos de estrés o sufrimientos, responder al dolor del otro mostrando empatía) y funciones emocionales (elaborar la perdida y dotarla de significado).


c. Expresar tu dolor hace daño a los demás.

Es absolutamente esperable y natural sentir dolor cuando una persona muestra su aflicción. Forma parte de la experiencia de relacionarnos y compartir emociones sobre las cosas que nos ocurren. No ocultar nuestra tristeza mientras escuchamos a alguien que nos habla de su duelo, es bueno. Transmitimos que nos afecta, que lo sentimos, que amamos, que nos importa y que nos importa lo que comparte con nosotros.

Tratemos de enseñarle a nuestros pacientes que sus hogares sean espacios en el que podamos expresar alegría y buen humor, pero también tristeza y duelo. El reto es enseñarles a nuestros hijos que es bueno mostrar los sentimientos y que no debemos avergonzarnos por esas respuestas naturales que experimentamos ante las situaciones de perdida. De ese modo cuando crezcan tendrán la capacidad de estar en intimidad en sus relaciones, podrán estar en sus relaciones desde la realidad de la condición humana, el corazón. Sin la capacidad de emocionarnos no podemos estar en intimidad. Sin intimidad no podemos disfrutar de relaciones íntimas.


d. Expresar dolor es una señal de inadecuación

¿Inadecuación? Quizás deberíamos empezar por determinar que entendemos por el termino valiente. La persona valiente no es la que oculta el sufrimiento, sino que la que tiene el valor de compartirlo. Tener recursos durante un duelo significa que eres capaz de dejarte llevar cundo es necesario y de contener las emociones cuando la situación lo requiere. Mostrarse frágil y vulnerable no significa que no estés bien, de la misma forma que el mostrarse fuerte e inexpresivo no significa que estés haciendo un duelo saludable.


e. El dolor debe ser expresado en la intimidad

Según múltiples estudios sobre duelo, quienes realizan bien el proceso, es decir, quienes se recuperan mejor son aquellos que tienen otras personas con las que compartir. Compartir tus sentimientos, poder ser escuchado de una escucha sensible es totalmente indispensable cuando se está viviendo un duelo. Los seres humanos somos los seres vivos que establecemos los vínculos sociales más complejos, teniendo la capacidad para sentir emociones y que podemos expresar el dolor de manera más sofisticada cuando estos vínculos se ven amenazados o se rompen.


El duelo es una herida provocada por la falta de relación, que sólo se puede curar dentro de otras relaciones.

Entonces si queremos guiar y acompañar a nuestro paciente por un duelo saludable miremos dónde y cómo aparecen esos mitos dentro de sus creencias y las de su contexto (familiares, amigos, etc).

Entradas destacadas
Entradas recientes
Archivo
Buscar por tags
Síguenos
  • Facebook Basic Square
  • Twitter Basic Square
  • Google+ Basic Square

© 2023 by Name of Site. Proudly created with Wix.com