¿Qué es lo que hace que tratamientos diferentes para un mismo problema sean igualmente efectivos?

Nos detenemos en este tema ya que consideramos muy importante volver al núcleo, es decir, a los factores comunes que unen a los diversos tipos de teorías que avalan diferentes formas de hacer psicoterapia. Los psicólogos clínicos, en general, tenemos “la deformación” de estar constantemente formándonos y aprendiendo más y más acerca de alguna técnica, que obviamente consideramos capaz de alcanzar resultados exitosos en nuestras terapias. Pero si nos detenemos a pensar, según lo que plantea Lambert (1986) al crear la “torta de Lambert” donde enumera los factores comunes, es decir, aquellos que están presentes en todos los procesos independiente del enfoque y que son determinantes a la hora de buscar efectividad y cambio, las técnicas inciden sólo en un 15%, al igual que el factor placebo y expectativas, y el 70% restante es compartido por los factores de la relación que abarcan un 30% y los factores del cliente con el 40%. Ahora bien, en los años siguiente la investigación continúa desarrollándose en esta dirección, postulando que todos los tratamientos funcionan igual de bien, y que la diferencia la marca el “enganche” del cliente, término definido como contrario a la indiferencia, participación activa e interés en las ideas (Miller, 2011). Esto hace que exista una modificación en la incidencia de los factores comunes, registrándose un aumento en la importancia de la alianza (60%), en desmedro de las técnicas (8%).


Sin embargo, esto no significa que el tener una técnica no sea esencial, de hecho, estudios muestran que el tener un argumento y ritual es necesario para satisfacer la visión del cliente de credibilidad, por lo que el modelo que se elija debe ser cómodo y creíble para el terapeuta.


Queremos detenernos en los factores de la relación entre cliente y terapeuta que son los grandes determinantes de la efectividad de nuestros tratamientos. Nos parece imprescindible definir específicamente el concepto de alianza, que según Bordin (1979), está constituida por tres componentes principales: acuerdo en metas (qué), acuerdo en procedimientos (cómo) y el vínculo. Asimismo, Miller (2011) plantea que la alianza es precisamente el factor que predice y posibilita el enganche, por lo que sería un aspecto fundamental. Ahora, es la evaluación que hace el cliente de la alianza lo que predice el enganche y el éxito de un proceso terapéutico. La evaluación del terapeuta incide en un 0%, por lo que siempre que se plantee alianza como predictor de resultados, se está aludiendo a la evaluación que hace el cliente de la alianza.


Respecto al cliente o paciente, se hace referencia principalmente a aquellas características individuales preexistentes que estarían explicando los resultados de la psicoterapia. Según Krause (1992) existen 5 características que son primordiales: experiencia de los propios límites, aceptación de la necesidad de ayuda, cuestionamiento de los modelos explicativos personales, desarrollo de metas para la terapia, y expectativas respecto de la función del terapeuta. Otros autores, como Opazo y Winkler, plantean que también inciden características tales como el sexo, la edad y en especial la personalidad del consultante, donde encontramos distintas características (nivel de introspección, capacidad de insight y flexibilidad, entre otras).


Y, por último, los factores pertinentes al terapeuta. En 1957, Rogers planteaba que la actitud básica de un terapeuta debe estar compuesta por empatía, calidez, autenticidad y aceptación incondicional. Años más tarde, en 1992, Opazo postula que estas serían cualidades básicas para una terapia exitosa, sin embargo, al igual que la alianza, no basta con que estas existan, lo más importante es que sean percibidas satisfactoriamente por el consultante (Díaz, Nanvel y Sánchez, 1994). Por otra parte, habilidades terapéuticas, tales como escucha activa, capacidad de reflejar al otro lo que está sucediendo, confrontar, resumir, interpretar, tampoco deben quedar atrás y deben ir bailando en conjunto con el diálogo junto al paciente (Díaz, Nanvel y Sánchez, 1994).


Te invitamos a mirar cómo están maniobrando estos distintos factores que inciden directamente en la efectividad y éxito de los procesos terapéuticos, entonces ¿qué te gustaría mantener y/o desarrollar respecto a tus habilidades clínicas que impacten en la efectividad de la terapia?


Bibliografía:


Bordin, E. S. (1979). The generalizablity of the psychoanalytic concept of the working alliance. Psychotherapy: theory, Research and Practice.


Díaz,X. Nanvel, S. y Sánchez, M. (1994). Expectativas de los consultantes frente a la atención psicológica y su relación con la permanencia en el tratamiento. Tesis Universidad Catolica.


Krause, M. (1992). Efectos Subjetivos de la Ayuda Psicológica. Discusión teórica y presentación de un estudio empírico. Psykhe, 1, 41-52.


Lambert, M. J. (1986). Implications on psychotherapy outcome research for eclectic psychotherapy. In J. C. Norcross (Ed.), Handbook of Eclectic Psychotherapy. New York: Brunner- Mazel.


Miller, S. (2011, Junio). Trabajando con pacientes no motivados, resistentes o difíciles. Seminario Internacional presentado en Instituto Puentes para el cambio humano, Santiago, Chile


Opazo, R. (1992). Fuerzas de cambio en psicoterapia: Un Modelo Integrativo. Santiago, Chile: Ediciones CECIDEP.


Rogers, C (1957). "The necessary and sufficient conditions of therapeutic personality change". Journal of Consulting Psychology. 21 (2): 95–103

Winkler, M., Avendaño, C, Krause, M. & Soto, A. (1993). El cambio desde la perspectiva de los consultantes. Terapia Psicológica, 20, 7-19.

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