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Duelo por una mascota: cómo abordarlo en psicoterapia sin minimizarlo (ni sobredimensionarlo)

  • hace 5 horas
  • 3 Min. de lectura

¿Cuántas veces has escuchado en consulta frases como “se murió mi perrita… igual era solo un perro, pero me afectó más de lo que pensé” o “estoy muy triste, enojado, preocupado, no sé, mi gatos desapareció hace una semana y no he sabido nada de él”?


El duelo por una mascota puede ser una experiencia profundamente significativa que, sin embargo, suele estar invisibilizada socialmente. Para muchas personas, la muerte de un animal de compañía implica la pérdida de una figura de apego, de una rutina diaria, de una fuente de regulación emocional y, en algunos casos, de un vínculo más estable que los vínculos humanos disponibles.


Desde el inicio de la terapia, es útil poner atención cuando a la pregunta “¿con quién vives?”, la persona nombra a una o varias mascotas ya que el hecho de reconocerlas dentro de los seres humanos con los que vive, probablemente sea señal de que son seres importantes en su vida.


Las mascotas no son solo “animales”. En muchos casos representan: una figura de apego seguro, compañía en etapas de soledad, testigos silenciosos de procesos vitales complejos, una relación libre de juicio o un rol de cuidado que estructura identidad y rutina. Entonces no es extraño que su pérdida active respuestas emocionales intensas incluyendo dolor, tristeza profunda, culpa, rabia, vacío, desorientación e incluso síntomas depresivos o ansiosos.

Duelo por mascota
Duelo por mascota

Además, se trata de un duelo frecuentemente deslegitimado donde el entorno puede responder con frases como: “Era solo un gato”, “Adopta/cómprate otro” o “No es para tanto”. Y esto puede generar un duelo desautorizado, aumentando la sensación de aislamiento.


En estos casos un primer desafío terapéutico fundamental es validar sin infantilizar, ofrecer un espacio donde el dolor sea reconocido como legítimo, sin ironía ni condescendencia. Algunas preguntas que pueden abrir el proceso:

  • ¿Qué lugar ocupaba tu mascota en tu vida?

  • ¿Qué es lo que más extrañas de ella?

  • ¿Cómo cambió tu rutina desde que murió?

  • ¿Qué significaba para ti cuidarla?

  • ¿Qué crees que se fue con ella, además de su presencia?


Estas preguntas permiten explorar no solo la pérdida del animal, sino la pérdida simbólica asociada: identidad, propósito, compañía, estructura.



En estos procesos, es común que aparezca la culpa, especialmente cuando hubo decisiones médicas involucradas (eutanasia, tratamientos costosos, decisiones tardías). Algunas preguntas útiles:

  • ¿Cómo tomaste esa decisión?

  • ¿Qué información tenías en ese momento?

  • Si un amigo estuviera en tu lugar, ¿qué le dirías?

  • ¿Desde qué valores actuaste?


La culpa suele estar ligada al deseo de haber hecho “más”, lo que abre espacio para trabajar autoexigencia y omnipotencia.


En casos de enfermedad prolongada suele aparecer un duelo anticipado donde el proceso comienza antes de la muerte. Aquí puede aparecer: ambivalencia (desear que termine el sufrimiento), agotamiento del rol de cuidador acompañado de culpa por sentir alivio tras la muerte. Se sugiere explorar estas emociones y normalizar la complejidad afectiva.



¿Qué hacemos en psicoterapia?

Siempre depende de persona a persona, sin embargo, aquí algunas ideas que puedes integrar:

  • Ritual terapéutico: escribir una carta de despedida, crear un pequeño ritual simbólico o diseñar una ceremonia privada.

  • Trabajo con recuerdos: revisar fotos y narrar momentos significativos, construir una línea temporal del vínculo.

  • Reestructuración cognitiva: trabajar pensamientos del tipo “la traicioné”, diferenciar responsabilidad real vs. Imaginaria.

  • Enfoque en significado: ¿Qué aprendiste de esa relación? ¿Qué parte de ese vínculo permanece en ti? ¿Cómo quieres honrar esa experiencia?


Muchas veces la persona siente la necesidad de “reemplazar” rápidamente a la mascota, en estos casos, más que dar una respuesta, podemos explorar:

  • ¿Qué motivaría esa decisión?

  • ¿Es búsqueda de compañía o evitación del dolor?

  • ¿Qué significado tendría para ti tener otra mascota ahora?


El objetivo no es prohibir ni acelerar, sino favorecer decisiones conscientes.


Duelo por mascota
Duelo por mascota

Finalmente, en tu rol de terapeuta, te invitamos a preguntarte:

  • ¿Cómo me posiciono frente al duelo por una mascota?

  • ¿Tiendo a relativizarlo?

  • ¿Qué experiencias personales podrían influir en mi mirada?


El duelo por una mascota no es solo la pérdida de un animal. Es la pérdida de un vínculo, de una rutina, de una parte de la historia emocional. Cuando lo acompañamos con respeto y profundidad, se convierte en una oportunidad terapéutica significativa.


Ps. Antonella Longo M.

Marzo 2026

 

 

Fuentes:

  1. Curso Abordaje Clínico del Proceso de Duelo por Fallecimiento, Clínica del Duelo. Octubre 2024.

  2. Libro El tratamiento del duelo, William Worden.

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