Del déficit al recurso: autocuidado terapéutico a través de la indagación apreciativa
- hace 4 días
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En la práctica clínica es frecuente que, al terminar una jornada, nuestra atención quede atrapada en lo que faltó: lo que no logramos abordar, lo que podríamos haber hecho distinto o aquello que no generó el impacto esperado. Esta tendencia, muchas veces sutil, puede ir erosionando nuestro sentido de eficacia y bienestar como terapeutas.
Este artículo propone una invitación: desplazar la mirada desde el déficit hacia el recurso, incorporando la indagación apreciativa como una forma concreta de autocuidado profesional y de fortalecimiento del ejercicio clínico.
La indagación apreciativa remonta sus orígenes a finales de la década de los 80, cuando David Cooperrider propone un enfoque de cambio positivo en las organizaciones. Para el autor, este es un modelo innovador que ofrece una nueva visión basada en la promoción del cambio a través de la identificación y amplificación de los recursos positivos, con el objetivo de construir organizaciones más saludables.

Desde otra perspectiva, la indagación apreciativa puede entenderse como un enfoque que busca explorar, identificar y expandir aquello que da vida a los sistemas humanos cuando están en su mejor momento. Es decir, en lugar de centrarse en los problemas, dirige la atención hacia las fortalezas, las experiencias exitosas y el potencial de crecimiento.
Muchos de sus principios se sustentan en la teoría de la construcción social, la cual plantea que el conocimiento se construye a través del lenguaje y el diálogo, emergiendo de las interacciones humanas (Kenneth Gergen citado en Teague, 2000).
Si llevamos este enfoque al ejercicio clínico, podemos comenzar a reconocer nuestra práctica como un espacio que no solo requiere análisis de dificultades, sino también una exploración intencionada de aquello que sí está funcionando. En este sentido, el feedback de nuestros pacientes, la autoevaluación y los espacios de supervisión se transforman en instancias clave para identificar nuestro “núcleo positivo”: aquello que nos moviliza, nos energiza y potencia nuestra efectividad terapéutica.
La metodología de la indagación apreciativa se estructura en cuatro fases:
1. Descubrir
Esta fase implica explorar las mejores prácticas en relación con un foco específico. En el contexto clínico, supone identificar qué hacemos bien, qué intervenciones han sido efectivas y en qué momentos hemos logrado una conexión significativa con nuestros pacientes. Aquí cobra especial relevancia el feedback, la supervisión y la reflexión clínica, ya que permiten visibilizar nuestro núcleo positivo.
2. Soñar
En esta etapa se abre espacio a la construcción de una visión deseada. Por ejemplo: ¿Cómo me gustaría que mis pacientes describieran su proceso terapéutico? ¿Qué experiencia quiero que se lleven al finalizar una sesión? Desde lo que ya funciona, se proyecta una imagen de futuro basada en lo posible y lo deseado.
3. Diseñar
Consiste en formular estrategias y acciones concretas que permitan acercarnos a esa visión. Aquí el foco está en crear propuestas que potencien nuestras fortalezas como terapeutas, favoreciendo tanto el bienestar personal como el posicionamiento profesional.
4. Destino (o desplegar)
Esta fase implica llevar a la práctica lo diseñado. Es la materialización del cambio, donde se integran nuevas formas de ejercer, más alineadas con nuestros recursos y propósito profesional.

Incorporar la indagación apreciativa en la práctica clínica no implica negar las dificultades, sino ampliar la mirada. Significa reconocer que, junto con los desafíos, también existen recursos, logros y micro-momentos de efectividad que muchas veces pasan desapercibidos.
Al poner atención en este núcleo positivo, no solo fortalecemos nuestra identidad como terapeutas, sino que también promovemos una forma de autocuidado más sostenible, basada en el reconocimiento de lo que sí está presente, lo que sí aporta y lo que sí transforma.
Quizás la pregunta que queda abierta es: ¿Desde dónde estás observando hoy tu práctica clínica? ¿Desde lo que falta o desde lo que ya está ocurriendo y puede seguir creciendo?
María José Cuevas C.
Psicóloga clínica adolescentes y adultos, Terapeuta DBT
Magister Mindfulness relacional y compasión
Fundadora de Arkum, centro de terapias y mindfulness
Abril, 2026
Bibliografía
Cooperrider, D., Whitney, D. (2005) Appreciative Inquiry: A positive Revolution in change. Berrett-Koehler Publishers, California.
Subirana, M., Cooperrider, D. (2013) Indagación apreciativa. Un enfoque innovador para la transformación personal y de las organizaciones. Kariós, Barcelona.
Teague, R. (2000) Social Constructivism & Social studies. Pp. 1-14 Recuperado de https://moodle.org
Arzola, C., Silva, G., Yammin, S., Nardi, R., Guzmán, I. (2016) Indagación Apreciativa: un enfoque para descubrir aspectos positivos organizacionales. Anales de la Universidad Metropolitana, Venezuela.






















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