Construyendo la recta final

¿Cómo construyes los cierres en tus terapias? ¿Qué puntos consideras fundamental abordar? ¿En qué momento de tu proceso empiezas a cerrar? ¿Cuáles son los indicadores que te señalan que es momento de distanciar sesiones, dados los cambios obtenidos, generando mayor espacio para la “recaída”? ¿Cómo lo abordaras con el paciente? Estas son algunas de las múltiples preguntas que surgen en supervisión en relación con el cierre de un proceso terapéutico.

El cierre es parte importante del proceso terapéutico y es por eso que le dedicamos tiempo y nos encargamos de que cumpla con varios aspectos para que el paciente vaya sintiendo su “broche de oro”: a seguir poniendo en práctica sus nuevas habilidades y enfrentando desafíos. No queremos quedarnos pobres con esta parte de la terapia, ya que no quisiéramos correr el riesgo de que pierda fuerza el trabajo ya realizado, en el sentido que los cambios se mantengan en el correr del tiempo.

Primero quisiéramos aclarar que hoy abordaremos el cierre como parte de un proceso que se ha cursado en su totalidad, es decir, no abordaremos el cierre dentro de un proceso donde el paciente ha desertado. En ese caso las maniobras son otras, sin embargo, también debemos hacer un cierre y puedes leer como hacerlo en este link.


Entonces el cierre se construye en varias sesiones, es parte del proceso cuyo objetivo es consolidar los logros obtenidos y prevenir recaídas en los viejos intentos de solucionar las dificultades que tendían a mantener o empeorar la situación.


En esta etapa del proceso ya hemos distanciado sesiones y podemos pensar en distanciar un par de semanas más para que el paciente despliegue todo lo aprendido y se tropiece, y así, aprender de la misma recaída. Entonces el principal indicador sobre el inicio del fin del proceso comienza cuando los objetivos han sido cumplidos y estamos en mantención de dichos cambios.


Durante esta etapa de mantención abordamos:

  • Las recaídas, para disminuir en lo posible la ansiedad y temor frente esta, como también su posibilidad. Para esto, se le muestra al consultante que las recaídas son esperables, normales e incluso deseadas. Por lo mismo, si no ocurre la prescribimos con el fin de aprender de ella, ya que nos permite reforzar el cambio

  • Las desventajas del cambio

  • Anticipar las diferentes formas en que el paciente y otros pueden sabotear los logros o mejoría

  • Posibles piedras que pueden aparecer en este camino de mantención

  • Nos concentramos en empoderar al paciente, destacamos cómo sus logros son producto de sus habilidades como el actor principal de una escena

Y ¿cómo alcanzar estos objetivos de la propia etapa de cierre? Sugerimos ahondar en cada uno de los siguientes aspectos:

  • Evaluar en conjunto qué se ha logrado y qué no, haciendo énfasis en los progresos obtenidos, por más mínimos que parezcan, con el objetivo de que el consultante experimente una sensación de éxito frente a una evaluación clara de los cambios.

  • Levantar recursos: resulta conveniente realizar una evaluación de las herramientas nuevas que el consultante ha usado para resolver su problema. Así la persona podrá ser capaz de identificar los recursos personales que le ayudaron a modificar o avanzar en la resolución de su conflicto. Estos deben ser generalizados en otros contextos.

  • Atribución interna de logro: Consiste en dar crédito al consultante por los cambios logrados y se minimiza el crédito del terapeuta. Se destacan los pequeños cambios o progresos, como producto de las habilidades y cualidades de los consultantes. Esta estrategia tiene un objetivo claro que es favorecer la autoestima, la independencia y la sensación de que los recursos son del consultante y no del terapeuta, para así ser puestos en práctica.

  • Prescripción de recaída: Se insiste en la posibilidad de futuras recaídas, especialmente esperables en esta etapa. Se busca disminuir los posibles esfuerzos del consultante por no cometer un solo error, lo cual lo puede llevar a caer en los viejos intentos de solución que anteriormente mantenían o empeoraban el problema. Es importante que la recaída quede enmarcada como parte del proceso de mejoría, y así será mejor tolerada también.

  • Anticipar las diferentes formas en que el consultante y otras personas involucradas pueden sabotear los logros y avances obtenidos.

Recuerda no entusiasmarte y tratar de hacer algo nuevo en las últimas sesiones para producir otro cambio o aumentar la mejoría. No es momento para ponerse ambiciosa con los cambios, esto puede ser contraproducente.


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