¿Cómo comunicarnos de manera efectiva con nuestros pacientes? Segunda parte

En el articulo anterior abordamos cuatro técnicas comunicativas relacionadas con contextualizar el síntoma dentro del pasado, cómo manejar a los pacientes que “siempre” han padecido un mal, cómo ayudar a nuestro paciente a formular su objetivo terapéutico en positivo, y por último, cómo formular preguntas precisas. En este articulo repasaremos 5 técnicas nuevas, que también se caracterizan por ser simples e imperceptibles con un poder de cambio importante.

1. En la mayoría de los discursos de nuestros pacientes temerosos tendemos a encontrar “ojalá no se repita esta cuestión desagradable”, “ojalá mi mamá no se enoje conmigo de nuevo y discutamos de esa forma”, es decir, ojalá nada malo vuelva a ocurrir. Debemos ayudar a nuestro paciente preguntándoles “¿y sino ojalá que (expectativa positiva) pudiese suceder?”. El objetivo es que reformule ese ojalá a un “espero evitar discutir con mi mamá”, “sin duda la próxima vez evitaré esa experiencia desagradable”. En el fondo, buscamos reformular esa expectativa negativa hacia una expectativa positiva.

2. Como terapeutas una de nuestras misiones es evocar emociones y generar nuevas perspectivas acerca de su inquietud para posibilitar soluciones. Para alcanzar este objetivo, nos ayuda el expresar por medio de imágenes lingüísticas como metáforas, alegorías y analogías, iniciando la frase con “su situación es como …”

3. Hablar el idioma del paciente, tanto de forma verbal como no verbal; para esto es importante identificar si el paciente es exagerado o subestima, ya que cada uno entenderá mejor según su postura. A los exagerados les resulta más fácil comprender y describir las cosas en su “conmovedor dramatismo” y “extraordinaria intensidad”, por lo que les acomoda emplear expresiones extremas como “tremendamente”, “completamente”, “sumamente”. Mientras que los subestimadores prefieren describir las cosas en términos muy moderados, como por ejemplo “un poco”, “tal vez no tanto”, y “mas bien algo”. Si queremos hablar en el idioma del otro, si queremos identificarnos con su manera de vivir las experiencias, entender esta exageración o subestimación favorece mucho la comprensión.

4. Debemos formular preguntas constructivas que implican lo que se busca como algo que ya existe, con esto hacemos alusión a preguntas como “¿Qué quieres lograr en esta sesión?”, “¿Qué ideas tienes que pueden ayudar a solucionar este problema?”, “¿Qué ha encontrado usted hasta ahora que le haya ayudado a solucionar su problema”, “¿Cuál de las capacidades que usted tiene lo podrían ayudan a solucionar su problema?”

5. Utilicemos los “…aún no…” a favor del cambio, por ejemplo “estoy sucio” versus “aún no estoy limpio”; “siempre peleo con mi hermana” versus “aún no he desarrollado las estrategias para comunicarte bien con mi hermana”; “ser adicto a las compras” versus “no haber aún desarrollado herramientas para mantenerme firme cuando voy a la tienda”; “no entiendo nada” versus “aún no comprendo esta materia, debo estudiar con alguien que me explique”. Con la palabra “aún” planteamos la posibilidad a un objetivo positivo, con potenciales, oportunidades y nuevas perspectivas, evitando quedarnos solo en el problema.

Ahora que ya conoces estos modelos lingüísticos de comunicación eficaz para utilizar en psicoterapia ¿qué necesitas para empezar a entrenarlos?

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