¿Cómo comunicarnos de manera efectiva con nuestros pacientes? Primera parte.

En el presente y próximo articulo queremos detenernos en algunas técnicas y modelos comunicativos que nos entrega Manfred Prior, quien lleva más de 15 años dedicándose a los modelos lingüísticos de comunicación eficaz en psicoterapia, medicina y asesoramiento. Estas técnicas tienen la sutileza de poner en marcha el cambio y soluciones beneficiosas de forma imperceptible, impiden la aparición de las resistencias, además de fortalecer la relación terapéutica y promover la motivación y disposición a cooperar.


1. ¿Sino…? Para formular objetivos en positivo àes de suma importancia formular objetivos positivos y lograr poner conductas positivas en marcha, y para esto ocupar la palabra sinoresulta beneficioso. Los pacientes tienden a llegar a nuestra consulta sabiendo muy bien que es lo que no quieren y adónde no quieren llegar, sin embargo, decir en términos positivos qué es lo que si quieren y adónde quieren llegar suele ser muy difícil. Si el terapeuta cree precipitadamente saber qué y adónde quiere llegar el paciente, cuando el paciente solo le ha dicho lo que no quiere, no es raro, que, al poco andar, él y su cliente se encuentren sintiéndose que ya no están en el mismo barco, además de encontrarse con muchos “si, pero”, es decir la mayoría de las intervenciones rebotan. Para evitar lo recién mencionado, debemos pedirle a nuestro paciente que formule su objetivo de forma positiva y la manera más simple es mediante la palabra “sino”, por ejemplo “de modo que usted ya no quiere …, ¿sino?” dejando la pregunta en el aire, mirando a nuestro paciente con inquisitivo y amable interés.


Paciente: desde nuestra ultima entrevista no me he sentido tan mal, ni tan deprimido.

Terapeuta: entonces la semana pasada no se sintió tan mal, ¿sino …? ¿cómo se sentía?

De esta manera la palabra abre la puerta a una conversación que ayuda a convertir las excepciones positivas en regla.

2. Cuando formulamos preguntas debemos sacar la palabra “si”, más bien ir directo al “cómo”, “qué” y “cuál”. Esto nos permite tener información más precisa y evitar la posibilidad de encontrarnos con respuestas que cierren la oportunidad de cambio.

Por ejemplo, al decir “me gustaría saber si ya pensado usted acerca de lo que quiere lograr aquí” podemos encontrarnos con un “no” como respuesta que nos brinda escasa información, mientras que si formulamos las preguntas “me gustaría saber qué ha pensado usted acerca de lo que quisiera lograr haciendo esta terapia conmigo” tenemos la posibilidad de recibir una respuesta más precisa que lo lleve a la reflexión acerca de sus expectativas.

3. Cada vez que el paciente hable de su problema, debilidad o síntoma debemos tomar esta información y añadir a la comprensión del problema un pequeño complemento “en el pasado” o “hasta ahora”. Por ejemplo, “en el pasado usted se sentía muy sola y triste”, “hasta ahora usted no ha logrado manejar su miedo”, esto entrega precisión y especifica el problema abriendo posibilidades de cambio y soluciones en un futuro.

4. Para abordar pacientes que “siempre” han padecido del problema. Los "siempre" reducen las posibilidades de cambio ya que significa que en el pasado, presente y futuro está la presencia del malestar. Nuestro desafío entonces es encontrar cuándo este problema era menor, y para esto sugerimos preguntas como “¿Cuándo lo tenía en menor grado?”, “en el pasado usted tenia tremendos dolores de cabeza, ¿cuándo le dolía la cabeza y cuándo no?” Así generamos tanto la posibilidades de reducir y acotar el problema, como de favorecer la solución.

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