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Autismo a lo largo del ciclo vital: claves para una práctica clínica actualizada - Parte I

  • hace 2 días
  • 3 min de lectura

Durante el mes de agosto estaremos compartiendo con ustedes dos artículos donde abordaremos el autismo y su desarrollo a lo largo del ciclo vital y claves para una práctica clínica actualizada. Esta información fue presentada en el III congreso de psicología clínica de Adipa, Junio 2026.


Durante muchos años el autismo fue comprendido casi exclusivamente como una condición propia de la infancia. Sin embargo, el avance de la investigación y el cambio de paradigma en salud mental han permitido reconocer una realidad mucho más amplia: el autismo acompaña a la persona durante todo su ciclo vital, manifestándose de formas diferentes en la niñez, la adultez y la vejez.


Para quienes trabajamos en clínica, este cambio implica mucho más que actualizar conocimientos diagnósticos. Supone revisar nuestras formas de comprender el sufrimiento, de evaluar las necesidades de cada paciente y de diseñar intervenciones que respeten la diversidad neurológica.


Del modelo biomédico al paradigma de la neurodiversidad

La promulgación de la Ley 21.545 en Chile, conocida como Ley TEA, marcó un punto de inflexión al reconocer los derechos de las personas autistas y promover una sociedad más inclusiva. Este cambio legal refleja una transformación mucho más profunda en la comprensión del autismo.


Autismo a lo largo del ciclo vital
Autismo a lo largo del ciclo vital

Actualmente entendemos que el autismo no constituye una enfermedad que deba "curarse", sino una forma legítima de diversidad humana. Se trata de una manifestación divergente del neurodesarrollo, producto de múltiples factores biológicos y ambientales que influyen sobre el desarrollo del sistema nervioso desde etapas muy tempranas de la vida.


Este nuevo enfoque nos invita a abandonar la pregunta "¿cómo hacemos que esta persona se comporte como los demás?" para reemplazarla por una mucho más útil clínicamente: ¿qué necesita esta persona para desenvolverse mejor dentro de su contexto?


Desde esta perspectiva, gran parte del trabajo terapéutico no consiste en modificar a la persona autista, sino en comprender las demandas de su entorno y favorecer los apoyos necesarios para mejorar su calidad de vida.


Uno de los mayores desafíos para los profesionales es comprender que muchas conductas autistas no son erráticas ni carentes de sentido. Responden a una manera distinta de procesar la información, experimentar el mundo y relacionarse con los demás.


Las dificultades suelen aparecer en ámbitos como:

  • regulación emocional

  • comunicación social

  • flexibilidad cognitiva

  • procesamiento sensorial

  • funciones ejecutivas

  • coordinación motora


Entender esta lógica permite disminuir interpretaciones patologizantes y construir intervenciones mucho más respetuosas y eficaces.


El autismo cambia con el desarrollo

Uno de los errores más frecuentes en clínica consiste en esperar encontrar en adultos las mismas manifestaciones que observamos en niños.


Durante la infancia pueden aparecer señales como retraso en el lenguaje, escaso uso de gestos comunicativos, poca respuesta al nombre, dificultades para compartir intereses, ecolalias o menor contacto visual. La detección temprana resulta fundamental, ya que las intervenciones precoces favorecen el aprendizaje de habilidades comunicativas, emocionales y sociales que tendrán un impacto significativo en la calidad de vida futura.


En cambio, muchos adultos autistas llegan a consulta con un perfil completamente diferente. Después de años aprendiendo reglas sociales de manera explícita, muchas de las características externas pasan inadvertidas.


Es frecuente encontrar:

  • alexitimia o dificultad para identificar y expresar emociones

  • rigidez cognitiva frente a cambios inesperados

  • hipersensibilidad o hiposensibilidad sensorial

  • intereses altamente específicos e intensos

  • dificultades para comprender ironías, dobles sentidos o comunicación implícita

  • alteraciones en funciones ejecutivas como planificación, organización e inicio de tareas


Todo ello puede confundirse fácilmente con cuadros ansiosos, depresivos, trastornos de personalidad o déficit atencional si no se realiza una evaluación clínica cuidadosa.



Masking
Masking

El costo del masking

Uno de los conceptos más relevantes en la actualidad es el masking o camuflaje social. Muchas personas autistas desarrollan estrategias conscientes e inconscientes para ocultar sus características con el objetivo de adaptarse socialmente. Aprenden guiones conversacionales, imitan expresiones faciales, fuerzan el contacto visual o inhiben conductas autorregulatorias para evitar ser juzgadas.


Aunque estas estrategias pueden favorecer la integración en determinados contextos, tienen un elevado costo psicológico. No resulta extraño encontrar pacientes que consultan por ansiedad crónica, agotamiento extremo, episodios depresivos o burnout sin haber recibido previamente un diagnóstico de autismo. El esfuerzo permanente por sostener una imagen social adaptada puede generar una profunda desregulación emocional y un deterioro importante en el funcionamiento cotidiano.


En estos casos, uno de los objetivos terapéuticos más importantes consiste en reducir las demandas ambientales innecesarias, favorecer espacios de regulación sensorial y disminuir progresivamente la necesidad de mantener el camuflaje constante.


Y ¿cómo adaptar la intervención psicológica? En el próximo articulo presentaremos como intervenir en estos casos y recomendaciones prácticas para la consulta.


 

Ps. Anita Ovalle M.

Agosto 2026

 

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