3 intervenciones para utilizar lo que trae tu paciente y aumentar las posibilidades de cambio

La mayoria de las veces cuando trabajamos en terapia, las personas están muy dispuestas a hacer cosas distintas a las que vienen haciendo y que generan su problema, sin embargo, siempre hay cosas que no están dispuestas a hacer. Es útil identificar esto ya que el malestar sentido despierta en la persona la disposición a hacer todo lo posible para eliminarlos, todo menos una cosa determinada y esta cosa es, precisamente, la causa de su sufrimiento. Entonces así se da el círculo vicioso del problema y los intentos de solución que van manteniendo este circuito problemático.


Frente a esto se sugieren 3 intervenciones útiles apara aumentar la probabilidad de que ourra un cambio:

La utilización del lenguaje del paciente. Es fundamental prestar atención, no solo al contenido, sino a la forma y descripciones que hace la persona, ya que estos nos da información clave de cómo la persona está entendiendo y expresando la realidad. Esto exige poner mayor atención a lo que escuchamos y vemos, registrando lo que se repite o lo que es llamatico, para poder usarlo nosotras también en nuestra comunicación con la persona. Por ejemplo, si la persona me habla de recetas de cocina, yo le voy a responder en lenguaje de cocina, no de deporte, ya que de esta forma aumento las posibilidades de que mi mensaje llegue donde quiero.

La utilización de la resistencia. La sugerencia es que la resistencia no solo no se impida, sino que se fomente para favorecer la acción terapéutica, es decir, intentamos provocar más resistencia cuando esta se hace presente. Sabmos que esto puede sonar un poco raro y contra todo lo que sabemos, sin embargo, ¿es posible que desaparezca? ¿Nos sirve pelear contra ella? Al parecer la respuesta es no, por lo tanto, mejor usemosla a favor de la terapia y para esto podemos ir haciendo reestructuraciones que pueden ser absurdas o irreconciliables con la concepción del mundo del paciente, por lo que se verá obligado a rechazarlas y sólo puede hacerlo si hace lo que lleva a cabo el cambio deseado, es decir, entra en una paradoja donde finalmente se logra el cambio al que se estaba resistiendo. Por ejemplo, la persona que intenta no pensar en algo que le da miedo, sin embargo, mientras más intenta no pensarlo, más lo piensa, entonces podemos reestructuralo prescribiendo el pensar en lo que le da miedo durante media hora al día. De esta forma, no estamos diciendo que no lo haga, sino que lo haga, sólo que de otra forma. El resultado es que los pensamientos catastroficos tienden a disminuir porque se dejó de pelear contra ellos.

Las anticipaciones. Estas son un medio para prevenir y eliminar posibles dificultades previstas. Por ejemplo se puede decir “probablemente esto que te voy a decir lo encontrarás insensato, pero yo tengo la impresión de que…” o “es muy posible que esto te parezca ridículo, pero podría decirse…”, etc.


Desde la terapia estratégica breve existen muchas intervenciones de este tipo que deben ir adaptandose según el consultante, el problema que trae y una serie de variables a considerar, sin embargo, hemos visto que ir conversando de esto genera gran interés en los terapeutas. ¿Conocías esta forma de trabajar? ¿Ya utilizas intervenciones estratégicas en la terapia?

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