¿Cómo prepararte para esa primera sesión? - La utilidad de la pre-entrevista

¿Haces pre-entrevistas? ¿sabes lo que es una pre-entrevista? ¿cómo te preparas para la primera sesión con el consultante que solicitó la hora?


Ese primer contacto telefónico con el consultante es una instancia que en sí es una intervención donde indagamos distintos elementos, principalmente los antecedentes personales, el tipo de derivación y antecedentes del problema. Además de encargarnos de abordar inquietudes y temas propios de un encuadre, también temas prácticos y económicos.


Durante esta primera conversación, ambos, terapeuta y paciente, tienen el primer “acercamiento” donde no solo el paciente decide y escoge a su terapeuta, sino que el terapeuta también está buscando información que le permitirá decidir si puede trabajar o quiere tomar al paciente.

Entonces, ojalá tener esta conversación con “con lápiz y papel” en mano, en un momento en que ambos (consultante y terapeuta) puedan darse un par de minutos, y en un lugar donde se sientan “cómodos”. Esta pre-entrevista empieza con los antecedentes personales:

  • Nombre

  • Edad

  • Estudios

  • Ocupación

  • Estado civil

  • Con quién vive

  • Si tiene hijos o no y sus edades

Luego se indaga en la derivación:

  • ¿Cómo llegas a mí?

  • ¿Quién te recomendó mi nombre?

Y, por último, una breve descripción del problema. Es importante que sea breve ya que no queremos que esta conversación se vuelva una sesión de terapia.


Durante esta misma conversación también tenemos que abordar temas como a quién citar, cuándo citar, valor de la sesión, forma de trabajo, procedimiento en caso de no asistir a sesión y cualquier duda que tenga el consultante.


Un vez finalizada la conversación, debemos hacer un análisis posterior y pensar:

  • ¿Quién del sistema consultante llama para pedir la entrevista?

  • ¿Para quién es la entrevista?

  • ¿Qué pide?

  • Ojalá una descripción textual de: ¿cómo se relaciona conmigo?, ¿cuál fue el grado de facilidad o dificultad para lograr acuerdos?

Esto nos va a permitir hacer predicciones respecto a la postura del paciente, del lenguaje, expectativas y etapa de cambio. Y también podremos hacer predicciones en relación al problema, es decir, ¿cuánta motivación hay y a qué?, sintomatología, gravedad, urgencia y necesidad de derivación.


Con todo lo anterior nos presentamos a la primera sesión con algunas hipótesis funcionales que debemos ir a corroborar. En resumen, podemos tomar decisiones terapéuticas en base a las hipótesis y predicciones elaboradas a partir de la información recopilada durante la pre-entrevista.


Esta intervención que parece “tan simple” nos da la oportunidad de:

  1. Anticiparnos a la necesidad del consultante

  2. Generar hipótesis funcionales

  3. Anticiparse al estilo relacional del consultante

  4. Prepararse previamente y recopilar material bibliográfico

  5. Conocer intereses del derivante

  6. Lograr acuerdos prácticos y económicos

  7. Hacernos una idea sobre sus redes de apoyo, recursos y contexto en general

Y tú ¿cómo lo haces para prepararte para ese primer encuentro? ¿O llegas como una hoja en blanco a recibir al consultante?


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