Una brújula cuando nos perdemos con los procesos de terapia

Pongámonos en esta situación: tienes un paciente en terapia, ya llevan un tiempo, has visto cambios y el paciente también, pero piensas que es muy pronto para darlo de alta… ¿qué hacer?, ¿es válido pensar esto?, ¿existe un “muy pronto” para dar por finalizada una terapia? O, ibas trabajando muy bien con un paciente, y en las últimas sesiones, te has dado cuenta de que no hay mucho de qué hablar, la hora se te hace larga y no sabes muy bien qué está pasando… ¿cómo seguir?, ¿estaré haciendo algo mal?, ¿el paciente se dará cuenta de esto mismo?, ¿es necesario abrir esto en sesión?


O, a pesar de que el paciente te dice que le gusta venir a sesión y que le sirve hablar contigo, tú tienes la sensación de que la terapia “no va para ninguna parte” y eso no te acomoda… ¿cómo se resuelve esto?, ¿seguimos la terapia igual aunque no se para dónde va?, ¿será esto realmente útil para el paciente?


Probablemente alguna, o todas, estas situaciones te ha pasado alguna vez - a nosotras si, muchas veces - o quizás van a ocurrir en el futuro porque estas dudas son parte de trabajar en terapia con otros. Lo importante entonces es estar atentas, saber mirar y qué hacer cuando esto ocurre, sin entrar en la desesperación.




Para resolver estas dudas y enfrentar estas situaciones es muy útil poder ir evaluando el proceso de terapia que estamos llevando y hacerlo junto al paciente, es decir, juntos poder desglosar qué ha pcurrido en esta terapia, qué ha servido, para qué y cómo lo ha hecho.


La idea de ir evaluando los porceso para ver cómo vamos y, desde ahí, cómo seguir, no es nueva. Scott Miller, fundador del International Center for Clinical Excellence (Centro Internacional para la Excelencia Clínica) es un estudioso de la efectividad en psicoterapia y cómo avanzar por un camino que sea útil y eficiente tanto para terapeuta como paciente. Por esta razón es que ha creado diversas herramientas y estrategias prácticas para abordar este tema.


Dentro de lo que él plantea está la necesidad de contar con medidas objetivas, que puedan ser conversadas en consulta y desglosadas en conjunto por terapeuta y paciente, para, de esta forma, tener acuerdos claros y concretos de lo que se quiere conseguir en la terapia y de cómo conseguirlo, y también, entender claramente qué es lo que no debe ocurrir en este espacio. Para esto se propone la evaluación constante, creando una cultura de feedback entre paciente y terapeuta, entendiendo que la información que se obtiene no es una crítica a la persona ni al trabajo realizado, sino que es información valiosísima sobre lo que está necesitando esa persona del terapeuta y del espacio de terapia.


Aprender a evaluar el proceso de terapia junto al paciente, de forma clara y concreta, se nos hace una herramienta fundamental al momento de entregar un servicio de calidad y con la responsabilidad profesional que todo terapeuta debiera tener. Entonces, ¿cómo hacerlo? Para eso te queremos invitar al primer taller de Supervisate.cl donde aprenderás en forma práctica a lograr los resultados deseados en tus porcesos de terapia.


En la pagina www.scottdmiller.com puedes encontrar mayor información sobre su investigación, sus artículos, libros y exposiciones en congresos.

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