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¿Cómo trabajar con la autocrítica y autoexigencia?

Cuando trabajamos con personas, muchas veces escuchamos frases que comienzan con “es que debería…” o “tengo que…”, lo que genera una sensación de alta presión sobre la persona que, a su vez, va potenciando emociones como el miedo y la ansiedad que, sostenidas en el tiempo, pueden llegar a un agotamiento extremo. El pensar en estos términos nos genera una urgencia, una necesidad de tener que cumplir con ciertos estándares o tareas que, muchísimas veces, son autoimpuestos, entonces las exigencias aparecen desde nuestra propia narrativa para poder “ser suficiente”, es decir, ser querida o valorada… como si no bastara simplemente con ser quien soy.

 

Entendiéndolo de esta forma, las personas muchas veces nos centramos en conseguir logros como compensación a una amenaza, es decir, si no logramos tal cosa, me siento amenazada porque no recibo reconocimiento o no soy suficientemente valiosa, entonces, aparecen la vergüenza y la autocrítica como mecanismos para activar una sensación de logro y, de esta forma, compensar una visión empobrecida de mí misma o sensación de inferioridad.



Entonces, se hace fundamental identificar el tipo de motivación que tiene la persona para hacer lo que hace, es decir, identificar el para qué, qué lo mueve a hacer lo que hace. Podríamos decir que aparecen dos grandes motivaciones:

  • Motivación al logro a partir de los valores: esto se alinea con una visión interna y con crecimiento personal.

  • Motivación a lograr algo para impresionar a otros: se asocia con el miedo, con la sensación de que, si no consigo demostrar algo, no voy a ser suficiente, por lo tanto, no voy a ser validada. El problema con esta motivación es que esta búsqueda compensatoria nunca se termina, la persona nunca se siente segura, siempre viene algo que debo compensar nuevamente y va a depender de otros si logro o no mi objetivo.

 

Al mismo tiempo, cuando aparece el perfeccionismo podemos ver dos factores a la base:

  • Esforzarme por alcanzar estándares personales, es decir, hacer algo mejor porque me quiero superar, porque me gusta, porque existe un goce en hacerlo, puedo llegar a un estado de flow.

  • Esforzarme para evitar la crítica y el rechazo: aparecen preocupaciones evaluativas; es un esfuerzo inseguro ya que su objetivo es evitar una sensación de inseguridad y siempre va a depender de si otros critican o rechazan.

 

Podríamos decir que existe un esfuerzo de logro basado en los valores y un esfuerzo basado en la amenaza; este último, está fuertemente ligado a que aparezca vergüenza y miedo a la exclusión y al rechazo social. Esto mantiene un funcionamiento donde necesito ser muy crítica y exigente conmigo misma, para tener grandes logros, así me valoran y no me excluyen, lo que genera que me mantenga alerta en este funcionamiento ya que si me relajo puedo perder este reconocimiento.

 

Finalmente, la autocritica es una estrategia de supervivencia para evitar un miedo central a no ser valorado, por lo tanto, no es algo que se debe eliminar bruscamente ya que tiene una función, entonces ¿qué hacer?

  1. Preguntar ¿qué te está motivando a hacer lo que haces?: tomar conciencia de esto ya que ayuda a no actuar en automático y poder elegir.

  2. Definir en conjunto con la persona cómo ir hacia una dirección más compasiva consigo mismo para ir disminuyendo estas críticas.

  3. Definir pequeños pasos en esta dirección. Estos pasos pueden ser para hacer lo mismo que ya se hace, pero, internamente, desde otro lugar.

 

Te invitamos a tomar mayor conciencia sobre tu propia autocritica y autoexigencia y probar estas 3 ideas finales ya que, la mejor forma de trabajarlo con otros en terapia, es habiéndolo probado tu antes.

 

 

Referencias: Sangha Clínica 2024

Antonella Longo M.

Mayo 2024

Yorumlar


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