¿Cómo remoralizar a tu paciente?

Generalmente los pacientes llegan a nuestra consulta porque llevan un tiempo intentando solucionar su situación sin éxito. Ya han intentado distintas alternativas, y se sienten, por lo general, cansados, sin poder encontrar una solución, lo que nosotros los psicólogos llamamos “desmoralizados”. En otras palabras, han perdido la esperanza de encontrar una solución por ellos mismos, no saben que mas hacer, por lo tanto, recurren a buscar una última ayuda con un experto en el tema, sin embargo, su estado energético puede ser mínimo y su sensación de autoeficacia estar disminuida por el número de intentos fallidos.


Nuestra gran misión durante la primera sesión, para que este paciente vuelva a la segunda sesión y cambie su percepción respecto a que si existen alternativas de solución a su problema, es remoralizar al paciente. Así este tendrá la sensación de ser capaz de encontrar una salida y ser capaz de llevar a cabo lo que es necesario para enrielar su vida de la manera que quiere. En otras palabras, vuelve a creer en la capacidad de cambio, en la sensación de autoeficacia, y se empieza a diseñar el bosquejo de la ruta del cambio. Esto genera una modificación en la percepción del problema y de si mismo frente al problema, como también de las acciones que realizará la persona. A su vez, las acciones modifican la actitud, y la actitud modifican las acciones.


Para remoralizar a tu paciente, te sugerimos lo siguiente:


Buscar excepciones: frente a un problema muchas veces existen excepciones, es decir, momentos donde el problema se logró manejar o no se presentó. Estas excepciones se pueden redefinir como muestras de que el consultante es capaz de manejar el problema.


Conocer sus soluciones intentadas: esto se refiere a averiguar qué es lo que el consultante ha hecho para intentar solucionar el problema. Desde aquí podemos ayudarlo a implementar nuevos intentos de solución que no hayan sido aplicados con anterioridad para el problema. Podrán darse cuenta que existe un abanico de acciones que aún no han explorado.


Pulir las soluciones intentadas exitosas: en ocasiones la solución intentada es adecuada para resolver el problema, pero no se ha sostenido lo suficiente o no se ha implementado de la forma más eficaz. Por ejemplo, una mamá que castigó a su hijo por pelear con su hermana quitándole el Play Station indefinidamente. Es efectivo que exista una consecuencia frente a una conducta indeseada, pero no es efectivo que el castigo no tenga duración. En casos así, podemos mostrarle al consultante que su idea es muy buena y sólo falta pulir algunos detalles para que funcione mejor.


Normalizar: puede resultar un alivio para un consultante saber que lo que le ocurre es normal.


Buscar recursos de la persona: todos tenemos recursos, capacidades y herramientas. Sólo que a veces, al estar abrumados, no los vemos o no sabemos cómo extrapolarlos a una situación concreta. Conectar al consultante con experiencias donde han podido resolver dificultades con éxito es remoralizador.


Y tu, ¿qué intervenciones usas para re moralizar a tus consultantes?

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