¿Cómo trabajar con las creencias que limitan alcanzar el cambio terapéutico?

Todos tenemos creencias de cómo funcionan las cosas, explicaciones que nos damos sobre las motivaciones que tiene la gente para hacer lo hace o decir lo que dice, creencias que van emparejadas con nuestros valores y nuestro propósito en lo que hacemos. Idealmente estas creencias estarían a favor de lograr nuestros objetivos, pero ¿qué pasa cuando esto no es asi? ¿qué pasa cuando esas creencias, esos mandatos, esas explicaciones, nos hacen zancadillas y nos obstaculizan conseguir nuestras metas?


Es importante mirar qué tanto aporta o perjudica esa creencia ya que, generalmente, están muy arraigadas y ni siquiera nos damos cuenta de que es una creencia que puede limitar, entonces la tomamos como una verdad absoluta incuestionable, sin embargo no lo es, por lo tanto se pueden cuestionar, poner a prueba y, lo más importante, se pueden cambiar.

En la consulta este tema aparece constantemente, sesión a sesión, entonces somos nosotras quienes debemos estar atentas a esas creencias y las características de cada consultante ya que es posible que veamos claramente que esa creencia es disfuncional (entendiendo como “disfuncional” lo que no aporta a alcanzar los objetivos terapeuticos y las metas que la persona quiere lograr) y la otra persona esté lejos de notarlo, entonces si intentamos decir algo en contra de esa creencia, nuestra intervención rebotará.


Como todos los seres humanos tenemos creencias, este es un tema transversal trabajando con parejas, adolescentes, niños, adultos, familias, padres y cualquier persona. Cuando queremos desafiar una creencia que está muy arraigada tenemos que tener ciertas consideraciones:

  • Debemos ir lentamente, esto no se puede confrontar directamente sino que ir poco a poco y de forma indirecta.

  • Usar preguntas en vez de afrmaciones ya que de esta forma es la persona quien va cuestionando su realidad y va descubriendo ideas nuevas.

  • Ir parafraseando y resumiendo, así podemos ir poniendo la informacion en un orden que sea útil para mostrar una salida distinta. Es decir, podemos resumir y reencuadrar para ir co-creando una nueva realidad.

  • Utilizar los mismos elementos que trae la persona ya que de esta forma va a haber mayor disposición a que siga a la terapeuta. Si me hablan de peras, yo hablo de peras, no de plátanos.

  • Siempre buscar excepciones ya que con creencias fuertes generalmnete no hay espacio a las excepciones, entonces debemos encontrarlas para ir abriendo poco a poco un espacio nuevo.

  • Podemos crear una crisis alrrededor de la creencia utilizando mensajes analógicos, por ejemplo, “esta es una batalla pero la podemos ganar”, al hablar de “batalla” tomo la preocupacion de la persona, entiendo que esto es dificil; al usar la palabra “pero” le doy mayor prioridada a la segunda parte de la frase, y al decir “la podemos ganar” muestro que trabajamos en conjunto creando una actitud que nos ayude a enfrentar esta batalla, esto tiene salida y se puede hacer algo distinto. Al decirlo de esta forma es más fácil que la persona lo tome que si confronto directamente su creencia disfuncional.

En terapia, mirar las creencias, sean disfuncionales o no, es fundamental ya que nos guia en cómo ir relacionandonos con los consultantes, dónde ir acoplándonos con ellos y dónde ir reestructurando para ir generando cambios en conjunto.

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