¿Cómo se supera el dolor?

El dolor, como todas las emociones básicas, tiene una función adaptativa, es decir, nos sirve para gestionar nuestra realidad. Va emparejado con el concepto de pérdida: sufrimos cuando perdemos algo, una persona, un rol, la confianza en uno mismo, etc. Esta emoción nos permite enfrentar el momento de la pérdida.


En nuestra sociedad, sufrir no está considerado como parte integral de la vida, entonces si sufres, estas haciendo algo que no corresponde. Generalmente si se ve a alguien sufriendo, se le invita a evitarlo, a distraerse, a hacer algo distinto; tendemos a hacer muchas cosas para no sentir dolor, pasó de ser algo funcional a ser algo de lo que tenemos que huir, por eso aprender a gestionarlo es fundamental.


El dolor es incómodo porque necesita sus tiempos para decantar, no se puede apurar, es como una herida abierta: con fuerza de voluntad la herida no se va a curar antes, sino que tiene sus tiempos para sanar. Esta herida solo podemos evitar infectarla pero no podemos apurar su sanación. Todo lo que se hace para evitar el dolor, lo único que hace es infectar la herida, entonces todo lo que hacemos para escapar del dolor, paradójicamente termina por provocarlo aun más.


La función del dolor nos permite tener un momento para recuperar las fuerzas y poder pedir ayuda. Es un momento de detenerse. Es el dejarse estar, es un momento que te permite curar, interrogarte, aceptar el golpe y evaluar cómo seguir. La falsa ilusión es que si lo ignoro se va a pasar, sin embargo, la herida que se ignora no va a sanar antes, sino que incluso se puede infectar.



Entonces el dolor se atraviesa para poder superarlo. Esto es desinfectar diariamente la herida, es decir, la miro, la toco, incluso siento ese dolor. El dolor solo puede decantar, se debe atravesar para poder salir, es un túnel oscuro que tengo que estar dispuesta a atravesar para salir a la luz. Esto no es fácil de hacer ni de acompañar a otros a hacerlo.


Cuando hablamos terapéuticamente con el dolor, lo principal es la relación cálida con el otro, un soporte amable que es cálido y empuja al mismo tiempo, de forma decidida y acogedora.


Es fundamental concedernos de poder vivir la perdida de lo que sea, incluso un cambio importante, ya que ciertos visos de dolor son inevitables y sanos porque estamos perdiendo la forma en que vivíamos, lo que hacíamos, nuestra normalidad.


Existen distintos modos para concedernos el dolor, hoy queremos dejarte 2 que son muy útiles para trabajar en terapia:


  1. Concederse cada día un espacio donde aislarse y encontrarme con mi dolor, llorar todas mis lagrimas, encontrarme con esta dimensión, ir al fondo del dolor, y después, salir y enfrentar mi jornada. Cada día tener una cita con el dolor, permitirse sumergirse y después retomar las actividades diarias.

  2. Otra forma eficaz de permitirnos el dolor es la escritura, sobretodo cuando se trata de dolor en el pasado o de sentimiento de culpa. La escritura ayuda a hacer cuentas, a superarlas y dejarlas en el pasado. Se puede hacer una historia de los desastres vividos y una imagen analógica para esto es la persona agachada que trae encima todos los desastres del pasado, entonces cada día debemos recorrer todos los desastres realizados como si fuera una historia. Con esto las personas sacan las cuentas de lo que fue, el sentimiento de culpa se alivia porque quizás no fueron cosas tan graves o no dependía de ellos tomar las decisiones de lo ocurrido.

Se pueden haber cometido errores pero eso no transforma a la persona en “un error” o en alguien que siempre se equivoca, así como puede haber tenido la culpa de algunas cosas pero no es una persona culpable, esto es importante porque se abre un trabajo en el presente, no en el pasado.


En nuestro rol es fundamental saber acompañar en el dolor, por eso nos parece un tema fundamental que debemos mirar y seguir hablándolo para normalizarlo como parte de la vida, en vez de avalar el seguir evitándolo.


*Articulo basado en entrevista a Roberta Milanese, psicóloga asociada al Centro de Terapia Estratégica de Arezzo

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