¿Conoces las consecuencias psicológicas de la pandemia?

Durante Enero, asistimos virtualmente a una conferencia de Giorgio Nardone en Francia donde habló, entre otras cosas, de las consecuencias que se han visto después de dos años de pandemia. Comentaba que él participó de un seminario con psicólogos y psiquiatras de distintos países, entre ellos Italia, Francia, Rusia, Inglaterra y Estados Unidos, donde vieron que todos estaban llegando a las mismas conclusiones ya que en los distintos países estaban observando consecuencias psicológicas similares.


En primer lugar, se hace una distinción entre pandemia, cuarentena y restricciones (sociales principalmente) ya que cada una tiene efectos psicológicos distintos sobre las personas; y en cada una, hubo consecuencias en la forma como la gente se relaciona consigo misma, con otros y con el mundo.

En resumen, las consecuencias son:


PANDEMIA: lo principal que surge es el miedo a enfermarse, con lo que se ha observado el desarrollo de sintomatologías relacionadas con fobias, trastornos obsesivo compulsivo, brotes psicóticos a edades más tempranas que antes (en adolescentes) y una explosión de trastornos de la conducta alimentaria.


CUARENTENA: aparece un incremento de la agresividad intraespecífica, es decir, la agresividad que ocurre entre animales de la misma especie confinados en un pequeño espacios, aumentando en cerca de un 80% la violencia intrafamiliar. Además se observa un incremento de violencia social en las calles. A nivel individual, el aislamiento provocó una fuga compensatoria hacia las relaciones virtuales, con lo que, como es de esperar, aumentó la dependencia al contacto virtual con otras personas y, dentro de esto, se incrementó el sexo virtual.

Concluyen que las patologías virtuales en general aumentaron, al mismo tiempo que se generó una rebelión frente al aislamiento, principalmente en los adolescentes.

Como consecuencia de lo anterior, se observa un aumento en la depresión pero no en quienes antes tenían alguna dificultad de salud mental, sino en quienes se sentían bien y comienzan a ver un “mundo a la deriva”.


RESTRICCIONES DE LA VIDA EXTERNA (derivadas de la gestión de la pandemia): se observa que las personas con mayor fragilidad psicológicas tendieron a reaccionar de manera más patológica, es decir, muchas conductas fóbicas, por ejemplo, miedo a acercarse a otro por la posibilidad de enfermar. Esto se observó principalmente en los niños a quienes se les dificultó volver a sociabilizar o, incluso, comenzar a hacerlo.

Otra dificultad presente es la de retomar el contacto afectivo y esto tuvo un impacto importante en las relaciones sexuales de los más jóvenes. Se observa que las personas nacidas desde el 2000 (jóvenes entre 14 y 25 años) presentan una reducción importante de las relaciones sexuales teniendo un promedio de 1.5 relaciones al mes (si bien esto se venía observando desde antes de la pandemia, hubo un incremento estos años).

Por otro lado, surge una fuerte rebelión a las restricciones sociales, apareciendo conductas compensatorias en la línea del abuso de alcohol y drogas. Si bien esto antes era importante, actualmente se ve como una explosión en los jóvenes. También se observa un aumento de la depresión pero no tanto en los jóvenes, sino en los padres que son espectadores de lo que ocurre con sus hijos.


Son múltiples las consecuencias que estamos viviendo y que, si bien no son tan sorprendentes de acuerdo a lo vivido, nos dejan el desafío, a quienes trabajamos en el área de la salud mental, de trabajar en enfrentar lo que viene y el impacto que estas consecuencias irán manifestando tanto a nivel individual como social. ¿Te sientes preparada? ¿cuánto de esto has visto en tu consulta en el último tiempo? ¿qué estás haciendo hoy para trabajar con otros durante este 2022?

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