¿Cómo planificar un caso clínico desde la mirada estratégica?

Desde el modelo estratégico trabajamos planificando el proceso terapéutico y sesión a sesión por objetivos. Sabemos que no todos los enfoques trabajan de esta forma, sin embargo, pensamos que puede ser de utilidad compartir cómo planificamos nuestros casos con el fin de ordenar y saber que necesitamos hacer durante el camino del cambio.


Lo primero que necesitamos identificar es si tenemos un cliente con quien trabajar, es decir, un consultante que presente algún grado de motivación, poder de cambio y un problema psicológico a trabajar. Una vez que tenemos establecido el cliente o sistema consultante, buscamos comprender claramente la dolencia/problema que ha lo ha traído a consultar: ¿cómo es problema para esa persona?


Luego indagamos en las soluciones intentadas que ha puesto en marcha el consultante y los otros involucrados en el problema, así tenemos una comprensión completa y exacta de cómo y qué hace que se perpetúe el problema. Además, necesitamos identificar y entender el patrón que se repite y refuerza la situación por medio de la repetición de estos esfuerzos por solucionar el problema. Desde nuestra mirada, las soluciones intentadas son la forma que tiene el consultante para enfrentar su problema, por lo tanto, las soluciones intentadas no exitosas representan lo que mantienen el problema, y las exitosas son las excepciones que nos llevan al cambio y no empeoran o mantienen el problema.


Una vez que tenemos lo anterior definido, buscamos el tipo de intervención estratégica adecuada para este caso, es decir, las estrategias centradas en la solución o en el problema. Al referirnos a las estrategias centradas en las soluciones hablamos de ampliar excepciones (soluciones intentadas exitosas) y seguir ese camino del cambio, y las estrategias centradas en el problema hacen ilusión a hacer un cambio en 180 grados, es decir, lo opuesto a lo que se venía haciendo (hacer el contrario de las soluciones intentadas no exitosas). Cuando ya tenemos la estrategia con la cual trabajaremos definida, formulamos tácticas concretas para alcanzar el cambio. Debemos considerar que elcliente no puede sólo dejar de hacer algo, sino que necesita tener una conducta alternativa para reemplazar la anterior. Así es como, sin que el otro se dé cuenta, le pedimos que haga una pequeña alteración en el manejo del problema, lo que representa una experiencia emocional correctiva.


Es fundamental poder “vender” la prescripción o tarea de una manera adecuada que permita persuadir e inducir al paciente a aceptarla y ejecutarla. Para esto nos basamos en el marco de referencia propio del consultante, es es, acoplarnos a su postura, modo de entender el mundo, la relación con los otros y consigo mismo. Además de alinearlos con su lenguaje y valores.


Y lo último, pero no por eso menos importante, es formular objetivos y evaluar los resultados. Lo más frecuente es que el objetivo general sea la solución de la dolencia o problema del cliente para lo que debemos considerar:

  1. sobre qué base elegimos el objetivo

  2. cómo medir el éxito de este objetivo.

El indicador que manifiesta que el proceso va bien es la variación de la solución intentada o de la conducta problema.


Sabemos que, si trabajas desde otro modelo, este lenguaje y aproximación te puede parecer algo confuso y lejano, sin embargo, todos tenemos una forma de trabajar y dirigir nuestros procesos que pueden ser complementarios. Entonces te invitamos a reflexionar: ¿cómo planificas tus casos? ¿Cómo vas midiendo el cambio? ¿Cómo diseñas tus tratamientos? Tal como dice el título del artículo, esta es una forma estratégica de planificar los casos con el objetivo de tener una guía y dirección en lo que vamos haciendo.


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